Como os veo muy parados, vamos a dar un poco de polémica de la que hablar 😉
Durante las pasadas Ludo Ergo Sum pude hablar con mucha gente. Entre los temas tratados, lógicamente estaba el tema de la IA, con argumentos a favor y en contra. Una de las cosas que más me llamó la atención entre los argumentos detractores del uso de la IA, era que abotargaban la imaginación y la creatividad de los individuos, así en general.
Dándole una vuelta, me puse a pensar la época en la que se empezaron a incluir muchas ilustraciones de gran calidad y colorido. Mucho de ello tuvo que ver la bajada de precios en imprenta, lo cual todos percibimos como bueno. Con el tiempo, se empezaron a ver juegos de rol con gran calidad de ilustración, pero con textos poco revisados (estilo, ortografía, traducción, maquetación, etc), mecánicas con importantes fallos que dan pie a pensar que se había testado poco o nada, etc.
La gente (no sólo el sector productivo) comenzó a valorar más el tema gráfico e ilustración que el texto, y se hablaba más de los ilustradores que de los autores. Empezaba a tener la sensación de que se estaba valorando más el envoltorio que el contenido. Con el paso del tiempo, la cosa fue a peor, y directamente salían Art Books basados en ilustradores famosos con reglamentos infumables.
Poco a poco en las mesas de juego se empezó a ver claramente el deterioro que mostraba esta deriva; los directores de juego ya no se curraban una descripción de la criatura que tenían delante, que aportaba datos como olores, ruidos, gestos, etc. No ahora era "y os encontráis este bicho", mostrando a continuación la imagen del manual ó suplemento de turno.
Cuando ya creía que no podía ir a peor, nos encontramos con barajas de cartas para que los jugadores tengan los datos de habilidades, hechizos e incluso armas o material para que sea más fácil y accesible para el jugador. Ahora lanzan el hechizo y te enseñan la carta de marras ó te describen lo que ven en la ilustración cuando les dices que narren el uso de su habilidad/hechizo/arma.
No sé, me estaré haciendo viejo, pero echo de menos los manuales con menos ilustraciones que daban pie al uso de la imaginación y "obligaban" a interactuar más a los jugadores, sobre todo a los más nuevos, que era la forma en la que los ibas introduciendo a la afición por los juegos de rol y les ayudabas a intervenir y hablar. Ahora ya sólo te enseñan la imagen y describen la misma, poco más.
¿Cómo los veis vosotros?¿Os habéis encontrado casos similares?¿O sólo son divagaciones de un viejuno gruñón? 😉